Les había dicho que llegaría en 30 minutos, me habían invitado dos amigos a tomar unas cervezas a su casa, mi respuesta usual sería no, pero hoy dije que si, era un viernes en la noche, viernes en la noche y yo en el trabajo o en la escuela, es bastante común en mi, pero ese día acepté la invitación porque ya había pasado algo de tiempo desde la última vez que nos vimos y también desde que había tomado una cerveza.

No tengo una afición por el alcohol, nunca la he tenido, se me hace entretenido pero no tanto como para hacerlo seguido, además soy poco tolerante con la gente ebria, pero ese viernes en la noche podría tomar unas cuantas cervezas e irme a mi casa caminando, por esta parte de la ciudad todo está bastante cerca.

Camino a su casa tenía fija en mi mente la fecha del 14 de febrero que acababa de pasar, no pensaba en nada ni en nadie, y esa era lo importante, sobre el 14 de febrero no había nada que decir, y como tal deseche el tema aunque con cierta incomodidad, porque sentía que algo más yo quería decir sobre eso, pero no sabía que. Llegué al departamento, eran pocos amigos, pero pronto el cuarto se lleno, finalmente eramos 10 en la sala, todos hombres, en mis cuentas 9 heterosexuales, 1 gay; en sus cuentas 10 “machines”, las platicas vinieron, las cervezas se vaciaron, los temas que más escuché: mujeres, sexo, cerveza, futbol, penes, vaginas, sexo oral, ninguna con el nombre correcto, vamos! me dije, es platica de borrachos, verga, mamada, cojer, vieja, puta, es lo que escuchas, que esperabas?, no, no espero nada, sólo que noto eso en la plática siempre noto cosas, me contesté, y volvía en mí para hablar igual y de lo mismo con ellos, mentir un poco, me gusta mentir, en realidad no se si me guste, pero es lo que más hago, tengo que hacerlo, a mis 23 años y sin una relación con una mujer, pues tengo que contestar varias preguntas, y me sale muy bien eso de mentir.

Cuando la conversación se pusó profunda, en el sentido de hablar de planes, proyectos, novias, etc (temas que sólo salen cuando uno ya está bien entrado y casi borracho) un amigo que traía una chamarra negra, nos habló sobre su situación, una que ya todos estabamos más o menos enterados: había embarazado a su novia meses antes, pero había sido interrumpido, su relación terminó después de eso. Pasaron por las penurias de un embarazo no deseado, angustia, regaños, reproches, y una burda ilusión de la nueva vida juntos, a cada minuto lamentaba que había terminado con ella, la quiero la quiero mucho, mis padres, mis papas ofrecieron un aborto, nunca pensé que de ellos saliera esa idea, jamás la habíamos contemplado, pero después los papas de ella estuvieron de acuerdo y nos orillaron a hacerlo, mis papas me obligaron a matar a mi hijo, es eso normal? habría preferido me obligaran a casarme pero no lo hicieron, mis padres mataron a mi hijo. la quiero la quiero mucho. Su relación había terminado desde el momento en que se supo que estaba embarazada. Todos apoyaron a este hombre de chamarra negra y 21 años, todos reprobaron a sus padres, yo sólo me quede callado.

Salí bastante mareado después de las cervezas y un shot de tequila, no estaba muy ebrio, pero lo suficiente para decirme “ando borracho” en voz alta y en media calle. Mientras caminaba sudaba más de lo normal, y ponía atención a mi caminar, ver que tan derecho iba, y hablaba como si le contestará al tipo de chamarra negra las justificaciones y argumentos de porque sus padres hicieron eso, y de como había limitado las posibilidades en su vida, lo hicieron por él, yo creo, por su vida y lo que venía, “pendejo” le dije, eres un pendejo, pero a veces me gustaría estar en su lugar, ¿sabes?

Estaba cerca de la avenida, y a medio camino de mi casa, sentía mi cerebro un poco caliente, como con sueño y las luces de xenón de un coche me alucinaban, yo nunca me mataría un 14 de febrero, dije, nunca me suicidaría un 14 de febrero, pensé más claramente, nunca le daría ese gusto a los demás de pensar que es por amor, nunca por amor, ni por la falta, ni por uno fallido, ni por tanto tenerlo, en un cumpleaños mío? quizá si, sería en el otoño, al medio día, para completar ciclos y para terminar conmigo en el preciso instante en que le doy una vuelta más a la vida, sería entonces un otoño nostálgico.

Es curioso, pensé hoy mientras estaba en mi cama, es curioso como en las primeras experiencias sexuales hace pocos años, justo después de mi orgasmo tenía un gran sentimiento de culpabilidad; el arrepentimiento, la sensación de un crimen, el deseo de que el cuerpo junto al mío desapareciera. Entonces mis pocos e insípidos contactos que sólo eran besos, caricias, cachondeo y ocasionalmente sexo oral, terminaban inmediatamente después de que yo lo hacía, aún y cuando el susodicho quisiera seguir en nuestro asunto. Generalmente le decía que estaba cansado y que era necesario que se fuera o que yo me fuera, imagino no guardan recuerdos muy gratos de mi.

Estaba pensando en eso mientras estaba en mi cama, teniendo un orgasmo, es acaso desfachatez? cinismo? o sólo que me he acostumbrado y aceptado una vida homosexual? pero poco a poco la culpabilidad fue mermando, y podía ahora concentrarme en recuperarme, ya fuera para seguir disfrutando, para vestirme, o para decirle al amante casual que habíamos terminado y se podía ir, como función de cine o teatro, generalmente lo hacía cuando la compañía se volvía desagradable una vez que lo sexual ha pasado; bueno ese es otro tema, pero pensaba que la culpabilidad iba disminuyendo y por lo tanto, como consecuencia por achacarlo a algo; había pasado gradualmente de los simples contactos éroticos, a sexo con penetración, en la manera en que una persona está aprendiendo a hacer algo.

El sentimiento se ha desvanecido, pensaba mientras los espasmos orgasmicos recorrían mi cuerpo, el hombre que estaba conmigo seguía en cierto trance o extasis (supongo) muy propio del pasivo; no hay culpabilidad por nada, como si hubiera perdido cierta inocencia que habría sido muy lindo conservar, ahora me enfocaba vagamente en él, tiene 45 años, aunque de inicio me dijo tenía 36, la mentira era obvia, la cara no podía negar los años, las canas menos; también me había dicho que era soltero pero la sombra clara en su dedo y la marca de tensión que dejan los anillos lo descubrían, eso me hizo querer terminar rápido, lo penetré sin pensar y fuerte a pesar de su cara de dolor, y lo tome fuerte por las piernas como un candado, pero ¿quién soy yo para castigarlo y crearle un poco de dolor?, me levanté y fui al baño a quitarme el condón.

No me sorprendía no sentir vergüenza o la repetitiva culpa, porque yo ya he estado con alguien casado, se llama O, tiene 35 años, me gusta, es casado y con dos niñas, me lo dijo sólo una vez y muy rápido mientras le besaba la espalda, como si de esa manera fuera algo olvidable, no lo es, pero lo dejamos a un lado de nuestros encuentros (4 hasta ahora), nunca he tenido sexo con él, hacemos otras cosas pero nunca lo he penetrado, deseo expreso de él, aunque yo he tratado de convencerlo, dice que algún día mientras me besa los brazos, dice también que le gustan los vellos en mi pecho, con él he tenido los mejores orgasmos de mi vida y sin penetrarlo; me da gracia que le gusta jugar a un amor rudo, pelear un poco en la cama entre besos y abrazos para ver quien es más hombre, y mientras su cara se pone cada vez más roja por la fuerza me imagino las veces que llora solo y escondido por ser lo que es, por querer lo que quiere, me descuido un poco y me tiende con fuerza a un lado de la cama para morderme a besos. Cree que negarse a cojer es la única manera de asegurar que volveré a verlo, quizá tenga razón, quizá sólo si tenemos sexo me pondré a pensar en las vidas que estoy contribuyendo a destruir, y él no quiere eso, ni yo tampoco. Me siento un cobarde insensible.

Regresé del baño, ya sin condón y bañado ligeramente para quitar los restos de lubricante en mi pubis, el hombre de 45 años ya en la puerta, me dijo que se tenía que ir, bien le dije, al menos no tuve que pedirle que se fuera, la descortesía podría hacerme sentir culpable.

Saludos.

H

Febrero 14, 2007

6774p1040289.JPG

Sueña él / el pobre hombre que busca /el pobre hombre que observa, / de día / y la noche que sólo oscura / nada acepta.

Extraño pobre hombre que nada encuentra / poco llora, poco intenta / pequeño hombre que extraña / olvidarse de lo que no observa / que no sabe lo que desea / por su vida jura / que lo sabrá cuando lo vea.

Pequeño hombre extraño / que no ve que la pobre vida / no le encuentra / pobre hombre pequeño / que de la manera más extraña / siempre se despierta / él despierta.

Una vez iniciado el 2007, y después de unas vacaciones “familiares”, en todo el sentido de la palabra, decidí darle rienda suelta a mi líbido. Las circunstancias se dieron, no trato de justificarme pero es cierto, después de un mes de vacaciones en casa de mis padres, y ahora que regrese a la ciudad “en algún lugar de México” viendo que el muchacho con quien comparto departamento aún no regresaba de vacaciones, encontré en toda está situación la oportunidad casi perfecta.

Tendría dos semanas para tener libremente contactos sexuales, sensuales, posiblemente románticos, posiblemente bizarros, como yo quisiera. ¡Señores! había que desquitar un mes de recatamiento familiar, o al menos así lo veía yo.

Dije oportunidad casi perfecta porque había un pequeño inconveniente, no tenía con quien disfrutar todo este tiempo de desquite sexual, sensual blah blah. Igualmente noten que dije pequeño inconveniente porque fue facilmente superado. Me dije: ¿pero que acaso no soy un hombre homosexual de closet? Pero ¡por supuesto! orgullosamente ¬¬… entonces ¿por qué carajos no voy al lugar de encuentro homosexual “discreto” por excelencia?, mm chat rooms? -_-? Y me dediqué a buscar parejas casuales, obvio con la siempre pequeña esperanza de que en él encuentre el hombre de mi vida, o un amante por quien siento una obsesión enfermiza, o un amante por quien siento algo, o un amante frecuente, o mínimo un cuerpo masculino que me sirviera para mi objetivo del momento. Así lo hice, así resultó, repetidamente por dos semanas.

Pasaron varias cosas, no tantas como yo y mi nueva actitudo habrían esperado, poco sexo en forma, y mucho de otras cosas no tan sexuales y que no necesitaron el uso de protección. Es gracioso, bueno gracioso por querer poner un adjetivo a falta de uno que creo le quede, es gracioso que al paso del tiempo en esas dos semanas y mientras iba saciando cada vez mis ganas, me iba adentrando a un estado de reflexión, melancolía y hasta depresión por ponerle un nombre dramático. Me fui convenciendo, porque ya me había dado cuenta, que tengo problemas. ¿Era realmente necesario hacer lo que hice esas dos semanas?, al inicio del año no lo hubiera dudado pero ¿ahora?, se que no puedo esperar que me llamen de otra manera que no sea promiscuo, pero vamos, seamos honestos muchos muchos de nosotros lo somos, y creo que el hecho de ser promiscuo no necesariamente implica ser irresponsable, (se puede tener varias parejas sexuales, pero teniendo las precauciones debidas se puede desligar los terminos promiscuo e irresponsable, o al menos así lo creo, pero ese será un tema para otra cavilación convertida en post). Así es, creo que tengo un problema, que tiene muchas causas, pero me pongo a pensar en la premisa: soy un hombre gay de closet con 23 años de vida, con baja autoestima, con deseos sexuales y sentimentales, incapaz de buscar a alguien… (que tonto yo se, pero es mi justificación). Bueno, estúpidamente para aminorar mi preocupación me serviría mucho saber que otros han o están pasando por una situación similar. Así que si alguien me puede compartir su opinión sería muy bueno… eso imagino.

Algunos detalles de mis generalmente tristes encuentros en un siguiente post.

Saludos

H.

Soy H.

Febrero 14, 2007

Hola. Soy H. Vivo en alguna ciudad de México, temporalmente. Trabajo. Estudio. Tengo 23 años. Tengo sobrepeso. Soy un hombre consciente de su homosexualidad. Soy un hombre que no aceptaría su homosexualidad ante otra persona. Creo ser hombre, aunque parece sigo siendo un adolescente. Estoy solo. Era un solitario por naturaleza y por convicción, ahora lo soy sólo por naturaleza. Número de relaciones sentimentales en mi vida: cero. Número de relaciones sexuales en mi vida: algún número entre varias y muchas. He iniciado un blog.

H.