Conocí a N.  por un sitio de internet.

Quedamos  de ir a cenar a un restaurante italiano que queda en un punto medio entre los dos. Por su perfil en el sitio, yo ya sabia mucho de él, al contrario mi perfil no daba mucha información. Definitivamente yo sería el que haría más plática porque siendo el extranjero soy el que tiene las cartas en la mano: hablando de mi país, de mi familia, que hago aquí, de como funciona ser gay de donde vengo, que si también somos promiscuos allá, etc. Sorpresivamente nos llevamos muy bien desde un principio. No puedo explicar esa conexión que tienes con ciertas personas y que tiene mucho que ver con el momento. Simplemente hicimos click. Fisicamente no me lleve ninguna sorpresa, era tal y como se veía en las fotos, aunque si le note mayor edad, aunque es común que gente que pasa de los 30 se quite unos años de encima. La plática y el vino fluía. Nos dirigimos a otro bar de la zona y seguimos charlando. Para ese momento sentí tenía un nuevo amigo, una meta que ya me había propuesto y un límite que ya me había fijado después de leer su perfil en internet.

Lamentablemente N. pensó en mi diferente. Vio una posible relación. Después de la segunda salida, empezó a darme indirectas y directas de la atracción. Después de ir a tomar unas copas  a un bar gay de la ciudad, justo en el estacionamiento de mi casa, fue que tuve que mentirle la primera vez. Tenía que ponerle un alto pero mas bien solo fue un “hay que ir más despacio”. No sabía como poner las cosas sin hacerle daño. Le dije que las cosas debían tomar su tiempo, que no era el momento para saltar a una relación para ninguno de los dos. Él, aún viendo una posibilidad, aceptó con la condición de seguir tratando. No me quedó mas remedio que darle segundas falsas esperanzas.

N. es seropositivo. Lo sabía desde un principio y él me lo dijo mientras ibamos a un restaurante en la tercera cita. Lo dijo en un tono normal, sin darle mayor importancia al asunto. Después de varios meses de salir como amigos, N. prefirió mantener la amistad y no seguir tratando de formar una relación. Ahora somos muy buenos amigos.

Sin embargo, me quedé pensando en mi decisión. Una cosa es cierta, N. no me atrae como hombre, ni el sentido físico ni romántico. Pero que tanto jugó el hecho de que es VIH+ en todo el asunto? Si me pongo a pensar, y creo que esto cubre a la mayoría de nosotros, las parejas serodiscordantes son aún muy raras, cuesta mucho quitarnos el miedo al contagio a pesar de que la comunidad médica dice que la convivencia de estas parejas es posible con una posibilidad de transmisión casi nula.  Es ese “casi” lo que nos detiene?

N. esta saliendo con P., es  un muy buen tipo, me agrada, es 8 años menor que él. También es seropositivo.

No es mi intención ofender a nadie con este post.

Saludos.

H.

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