Lo más probable es que me digas que soy un hijo de puta, y lo soy. Aunque tambien lo has sido conmigo. Pero ten en cuenta que son las circunstancias C, no somos nosotros. Son las circunstancias que nos llevaron a hacer lo que hicimos. Claro que no te dire esto ahora, quizá más adelante cuando ya no me importes ni yo te importe, al menos no de esta manera en que los dos estámos llorando como adolescentes. Yo lloro como adolescente porque a pesar de mis 30 años, tengo 15 emocionalmente. Tú fuiste la primera persona que me rompió el corazón y ahora es mi turno. Y tenemos esta plática. Al menos creo que yo tuve más agallas y te lo hice saber frente a frente y no por un mensaje de texto como hace un año que me escribiste ‘Mi ex ha estado mandando mensajes y quiere intentar regresar conmigo. Y creo que quiero hacerlo’.  Triple hijo de puta, pensé. Pero no lo eras realmente porque yo no fui completamente honesto contigo. Cuando me preguntabas que era lo que me pasaba porque me veías con la mirada perdida y el ceño fruncido, yo nunca te dije que sufría por mi madre que caía más y más en una depresión psicótica y mi padre que huía y la dejaba sola mientras a mi no me quedaba mas que consolarla a distancia. Y tú solo querías conocerme y consolarme. No fuiste realmente un triple hijo de puta porque mientras estuvimos juntos esos primeros meses yo me acosté con otros. Pero era solo sexo. No te lo dije en ese primer rompimiento, aunque pensé en hacerlo por venganza, y no te lo diré ahora porque no entenderías. Para ti el sexo es la parte encarnada de una relación. No puedes entender el sexo fuera de un contexto de una relacion, por muy malo que sea el sexo, por muy mala que sea la relación. Ese ha sido nuestro problema numero 1: El sexo. C, simplemente no nos entendemos en ese sentido. Nuestro sexo es aburrido y aletargado. Nuestros orgasmos juntos son como para echarse a llorar.

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