Paseo por las calles que revientan, porque las cañerías ya no dan más, por edificios que hay que esquivar, por si se nos vienen encima, por entre oscos rostros que nos escrutan y sentencian, por entre establecimientos cerrados, mercados cerrados, cines cerrados, parques cerrados, cafeterías cerradas, exhibiendo a veces carteles, justificaciones ya polvorientas, “cerrado por reformas”, “cerrado por reparación”, ¿qué tipo de reparación?, ¿Cuando termina dicha reparación, dicha reforma? Cerrado, cerrado, cerrado, todo cerrado. Llego y abro los inumerables candados, subo improvisadas escaleras. Ahí está ella aguardándome, la descubro, retiro la lona y contemplo sus polvorientas y oscuras dimensiones. Le quito el polvo con pasarle la mano. Con pequeñas palmadas limpio su lomo, su base, sus costados. Me siento desesperado, feliz a su lado. Frente a ella paso los dedos por su teclado y rápidamente todo se pone en marcha. El ta-ta el tintineo, la música comienza poco a poco, ya más rápido. Ahora a toda velocidad. Paredes, calles, catedrales, rostros y playas. Celdas, mini-celdas y grandes celdas. Noche estrellada, pies desnudos, pinares. Centenares, miles, un millón de cotorras. Taburetes y una enredadera. Todo acude, todo llega, todo viene. Los muros se ensanchan, el techo desaparece y naturalmente flotas. Flotas, flotas arrancado, arrastrado, elevado, llevado, transportado, eternizado, salvado y por esa minúscula y constante cadencia. Por esa música, por ese ta-ta y ese santo.

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Me volví ligeramente sobre la silla: justo frente a mi había una ventana, pero en ella no había nadie. Esa vieja bruja de Ester me había engañado!

Eso me estaba diciendo cuando de repente los postigos cubiertos de hielo se abrieron con un estallido y allí después de doce años la hermosa cara de mi bella amada enmarcada por la ventana que relucía a la luz del sol y entre ramas nevadas. ¿Me miraban esos ojos negros a mí o a una vida más allá de mí? No pude saber si estaba triste, si sonreía o si sonreía con tristeza. Estúpido caballo, no vayas al ritmo de mi corazón, frena! A pesar de todo, me giré intrépidamente en la silla y la miré con nostalgia hasta el final, hasta que su cara misteriosa, elegante y delicada desapareció entre las ramas blancas.

*

Y yo creo lo siguiente: a veces digo algo y mientras lo estoy diciendo comprendo que es lo que pienso, pero justo cuando acabo de comprenderlo, ya estoy absolutamente convencido de lo contrario.

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You know that song ‘If a body catch a body comin’ through the rye’? I’d like — ”
“It’s ‘If a body meet a body coming through the rye’!” old Phoebe said. “It’s a poem. By Robert Burns.”
“I know it’s a poem by Robert Burns.”
She was right, though. It is “If a body meet a body coming through the rye.” I didn’t know it then, though.
“I thought it was ‘If a body catch a body,'” I said. “Anyway, I keep picturing all these little kids playing some game in this big field of rye and all. Thousands of little kids, and nobody’s around — nobody big, I mean — except me. And I’m standing on the edge of some crazy cliff. What I have to do, I have to catch everybody if they start to go over the cliff — I mean if they’re running and they don’t look where they’re going I have to come out from somewhere and catch them. That’s all I’d do all day. I’d just be the catcher in the rye and all. I know it’s crazy, but that’s the only thing I’d really like to be. I know it’s crazy.”

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Si tuviera…

junio 15, 2007

… que ser un personaje de película, sería Auguste de “Tres Colores: Rojo”

Si tuviera que ser un personaje de un libro, sería Meursault de “El Extranjero”

Alguien más?

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