… he elegido en todo momento mi propio destino, que no es otro que morir aquí, en este jardín petrificado tras las cancelas y las puertas cerradas a cal y canto, cerca de los huesos de mi padre, en un espacio en el que resuenan los ecos de los himnos que podría haber escrito, pero que no escribí por creer que eran demasiado fáciles.

J.M. Coetzee

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Hoy he vuelto a soñar lo mismo. Estoy acostado en su cama viendo a través de la ventana el jardín trasero. Es de noche. Las sábanas son blancas y siento (no oigo ni escucho), siento su respiración junto a mí. No me es necesario verlo, por el contrario me concentro en el viento que cruza y toca los arboles, las plantas, la cerca, la ventana, su casa; su casa donde está su cama, donde estoy acostado junto a él. No me es necesario verlo porque sé que detrás de mí su mano dormida toca levemente mi cabello. Estoy feliz. Sólo siento su respiración que recorre las sábanas blancas mientras veo a través de su ventana el jardín trasero. Cuando se sueña no se es sino que se está. Desperté.

Desperté con la boca seca en este cuarto sin ventanas. Busqué mi medicina pero recordé que tenía la caja vacía desde hace dos días. Necesito un trabajo, necesito bañarme y quitarme este olor a saliva seca de mi cuerpo. Saliva de la aventura de anoche, el nombre aún no lo he olvidado aunque sé que no le volveré a ver.

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Mi psiquiatra me ha dado unas muestras médicas suficiente para una semana. Todo vuelve a ser como antes. La sensación de posibilidad se desvanece. La luz del día se nivela y los colores de los cosas menguan. Todo tiene el color del atardecer que muere y de la noche que regresa una vez más. Es seguro que no habrá angustia. Es seguro que podré dormir. No sé lo que pensaré mañana ni lo que querré. Lo que si sé es que cualquier sueño será olvidado.

No puedo más. Nadie puede más.

H.

 …Lo tengo escrito en una hoja junto a mi cama, seguramente la premonición del olvido me hizo escribirlo todo. Así fue, lo olvidé pero esto fue lo que leí: Estábamos en tu coche. Deseaba que lloviera y ver las gotas sobre el vidrio bajando una a una. Te dije que los suburbios americanos me parecían dolorosamente solitarios. No me volteaste a ver, sonreíste levemente. – Dolorosamente solitarios, sé de lo que hablas. – dijiste. ¿Por qué sonreíste? Era acaso que te dabas cuenta del delgado hilo del destino que recorrió kilómetros o millas (según quien lo pensara, tú o yo) y que esperó años para jalarnos y arrastrarnos a ese momento, a ese lugar en el que los dos nos sabíamos tan cerca pero también teníamos la certeza de la imposibilidad. O acaso sonreías porque creías gracioso que ese niño sentado en tu coche hablara con tal seguridad de algo de lo que tú sabías de tantos años. La soledad. Miraba como las copas de los arboles se movían en vaivén por el viento nocturno. Después de esa noche nunca te volví a ver. Un rayo iluminó el cielo. La lluvia se acercaba y tú estabas junto a mí.

storm

Pensamientos incompletos

enero 30, 2009

sabanas1

Los olores se mezclan con las visiones . El agua se vuelve tierra y lo que antes era lodo ahora son mis pensamientos. Las gotas de agua son granos de arena que salen de mis ojos y se elevan hasta que todo estalla en mil pedazos. Y en mis fantasías todo se reune otra vez, todo se fusiona poco a poco creando nuevos entes. 

—–

¿No podríamos ahorrarnos el juego de la pretensión? e ir directo al final de todo, al termino del día a perdernos en las sábanas soñando con quien sabe que cosa. Cosa que será borrada por la memoria, maldita memoria que ahoga todo rastro de emoción, invalidando los sueños.

H.

Slow Man

enero 28, 2009

The blow catches him from the right, sharp and surprising and painful, like a bolt of electricity, lifting him up off the bicycle. Relax! he tells himself as he flies through the air (flies through the air with the greatest of ease!), and indeed he can feel his limbs go obediently slack. Like a cat he tells himself: roll, then string to you feet, ready for what comes next. The unusual word limber or limbre is on the horizon too.

He lies streched out, at peace. It is a glorious morning. The sun’s touch is kind. There are worse things than letting oneself go slack, waiting for one’s strenght to return. In fact there might be worse things than having a quick nap. He closes his eyes; the world beneath him, rotates; he goes absent.

“Slow Man” J.M. Coetzee. Fragmento.

Heaven

enero 20, 2009

Phillipa: Where do we go?
Phillipo: I’d like you to take me to the place where you grew up
Phillipa: I don’t even know your name
Phillipo: Phillipo
Phillipa: When where you born?
Phillipo: May 23rd 1978
Phillipa: say that again
Phillipo: May 23rd 1978
Phillipa: at what time?, do you know?
Phillipo: in the morning, at 8 o’clock
Phillipa: I know exactly what I was doing on May 23rd 1978, it’s my birthday I was having my first holly communion. I was dressed up like a bride, white dress and a veil my mother had made me. When she put me the dress on and covered my face with the veil, she burst into tears. I don’t know why.

[both seeing Montelpuciano]

Phillipa: It’s like nothing have ever happened

Meet me in Montauk

enero 3, 2009

montauk

Joel: I really should go! I’ve gotta catch my ride.
Clementine: So go.
J: I did. I thought maybe you were a nut… but you were exciting.
C: I wish you had stayed.
J: I wish I had stayed to. NOW I wish I had stayed. I wish I had done a lot of things. I wish I had… I wish I had stayed. I do.
C: Well I came back downstairs and you were gone!
J: I walked out, I walked out the door!
C: Why?
J: I don’t know. I felt like I was a scared little kid, I was like… it was above my head, I don’t know.
C: You were scared?
J: Yeah. I thought you knew that about me. I ran back to the bonfire, trying to outrun my humiliation.
C: Was it something I said?
J: Yeah, you said “so go.” With such disdain, you know?
C: Oh, I’m sorry.
J: It’s okay.
C: Joely? What if you stayed this time?
J: I walked out the door. There’s no memory left.
C: Come back and make up a good-bye at least. Let’s pretend we had one.
C: Bye Joel.
J: I love you…
C: Meet me… in Montauk…

Philadelphia -Neil Young

septiembre 2, 2008


Philadelphia from the Ben Franklin Bridge

Cargado originalmente por PhillyPenn

“Don’t turn your back on me
I don’t want to be alone
Love lasts forever.

Someone is talking to me,
Calling my name
Tell me I’m not to blame
I won’t be ashamed of love…”

A pesar del sabor de boca agridulce que me dejó “Mientras Inglaterra Duerme” decidí leer otro libro de David Leavitt, no puedo negar que su prosa es talentosa y de ritmo ágil además de algo elegante.

El cambio de ambiente es drámatico, ahora la historia se desarrolla en el Nueva York ochentero, durante toda la paranoia ante la nueva enfermedad de los homosexuales, el Sida, el mundo empezaba a aprender lo que era el virus, y una nueva forma de discrminación ante la comunidad se gestaba. Es de agradecer que Leavitt apenas y toca el tema, y no propone una historia más alrededor de la epidemia.

La novela nos presenta la premisa principal desde un principio, la primera vez que Owen entró a un cine porno gay y deseó estar con uno de aquellos que se proyectaban en la pantalla o con alguno de los cuerpos anónimos que se encontraban cerca de él, optó por masturbarse. Una vez que todo había pasado encontró su penitencia y solución al salir corriendo del teatro, dirigirse sin demora a su casa y tener un sexo mecánico y casi violento con su esposa Rose. “Sálvame Rose”, y la ingenua mujer sin entender sólo atinaba a decirle “aquí estoy, aquí estoy, nunca me voy a ir”, cada uno extrapolaba sus propias necesidades a las necesidades del otro.

La extraña relación de Phillip con su madre empieza a tomar tintes de recelo, vergüenza y arrepentimiento desde los años de Roma, y se viene desarrollándose a lo largo de todo el libro, que toma su punto culminante durante la cena en casa de los padres, donde Phillip confronta a su madre por su poca empatía a su situación y ella sin más le afirma su repulsión al tema.

La historia es algo risible en inicio, un padre y un hijo, ¿los dos homosexuales?, increíble pero posible al fin y al cabo, y así sucede con Phillip el hijo y Owen el padre.

Phillip se enamora perdidamente de Elliot un pseudo-hippie mezclado con snob que termina demostrando su carácter narcisista, esta relación es clara muestra de esas primeras relaciones fallidas por la que el hombre homosexual de hoy tiene que pasar (al menos la mayoría), por el hecho de que no aprende el arte de las citas y el flirteo a la misma temprana edad que todos los demás, Elliot es la contra parte de la especie gay que Phillip representa, es el alma libre y autoaceptado sin problemas que no puede echar raices porque su carácter no se lo permite. Eventualmente Phillip conocerá otro tipo de relación no tan pasional ni sentimental pero más duradera y segura.

Rose es el personaje más complejo de toda la trama, y es uno de los mejores logros de este libro, Leavitt logra darle los matices que hacen que no la hacen caer en el típico papel de la mujer víctima abnegada que todo lo aguanta.

El libro cierra como se esperaría, sabemos que algo pasará, que llegamos a un punto sin retorno en el de por si ya lastimado balance de las vidas de los tres personajes, Owen toma el papel de niño desprotegido que llora sin parar, Rose aprenderá a ser la nueva villana del cuento con todo su resentimiento guardado y tiene todo el derecho a ello y Phillip es ahora la persona madura, el que guiará tanto a su padre como a su madre en esta nueva étapa de sus vidas. Desafortunadamente, el autor nos da a entender que empieza a tomar el impulso para el cierre de la historia, pero desacelera poco a poco mientras nos acercamos a la última página, donde simplemente nos deja sin nada; esto no es de sorprender, porque la situación puede tener muchas aristas, muchas versiones, es imposible (al menos para mi) imaginar un final definitivo y lógico para este cuento.

Uno de los criterios para considerar a un libro como un buen libro es la sensación que te deja inmediatamente después de leer la última frase, si es un buen libro uno sigue con la inercia de la historia en la mente, con este libro me desconecte después del punto final, por lo que creo (y perdón por el juicio de valor tan infantil) que este libro no es tan bueno, porque a pesar de sus intentos falla en hacernos creer que esta historia realmente puede pasar.

Desde que empezó este año me encuentro en un país extraño. Donde no se habla mi idioma. A pesar de que estamos ya en marzo el invierno ha sido bastante insistente, por ponerlo de alguna manera, no voy a negarlo me he sentido solo, la nieve, la lluvia y la baja temperatura no me han permitido hacer muchos amigos. A falta de la posibilidad del exterior, el internet ha sido un buen aliado, y ¿qué quiero decir con esto? Tengo una serie de “amigos gay” por internet, varios de ellos han sido lo bastante amables como para invitarme a salir.

He salido con 3 personas. J1 y J2, tienen el mismo nombre, el primero me invitó a un bar gay. Hablamos un poco, parece que no fui lo que él esperaba, no hicimos migas. Aún así le agradezco el hecho de invitarme a salir y platicar un rato. J2 es bastante llevadero, un hombre de unos 40 años, pero se comporta como de 20, le tengo mucha confianza, lamentablemente él viaja toda la semana y solamente los fines de semana está en la ciudad, sólo hemos salido una vez.

El tercero y la razón de este post se llama C. C es un hombre de 37 años, con doble carrera, no porque sea muy inteligente (que lo es), pero su primer oficio no le gustó así que se decidió por otro totalmente diferente ahora es psicologo terapeuta, llevadero, una voz muy franca y honesta, tiene una habilidad para que la gente sea abierta y confíe en él y eso me asusta, tiene un cuerpo envidiable y una sonrisa hermosa.

Hemos salido tres veces. La primera vez, y la más difícil para mi fue un café, por mi timidez y mi acento en el idioma, la comunicación no fue tan fluida, él ayudó bastante, a pesar de haber tenido momentos incómodos creo que nos la pasamos muy bien. Dos horas después dijo tener una cita para un masaje por lo que me fue a dejar a mi casa, quedamos en salir otra vez.

Una semana después y por mi falta de celular en este país, decidí mandarle un correo para ver como iba todo con su papá (me había comentado que estaba bastante enfermo). Me agradeció preguntara por su padre dijo que todo estaba bien y me invitó a salir otra vez. Ese fin de semana fuimos al mismo bar gay al que fui con J1, le hablé de J1 y qué ya no me hablaba, dijo que J1 era un imbécil por ser tan grosero, hablamos más y con la ayuda del licor la plática fue mucho más fluida, reímos mucho, decidimos visitar otro bar sin tanto ruido para platicar mejor. El juego del flirteo empezó ahí, yo no estaba muy seguro porque soy muy malo para eso, todo fue bastante obvio cuando camino a casa empezó a tomar mi mano, yo acaricié su cuello y su cabello. Pasamos de largo mi casa, fuimos a la suya. Bebimos un poco más. Para no hacer el cuento tan largo, nos besamos toda la noche, apenas y nos quitamos las camisas. Dormimos juntos. Ha sido el mejor rato que me he pasado en mi vida. A excepción de lo siguiente: en un punto de la noche que su boca se encontraba entre mi ombligo y el pantalón, encontró unas marcas que tengo ahí y en otras partes del cuerpo, son cicatrices de varicela que tuve cuando niño pero debido a que mi piel cicatriza muy feo son marcas que se notan. Se asustó, pensó sería herpes o algo por el estilo, le expliqué, lo discutimos un poco ya que nos habiamos preguntado mutuamente sobre nuestro estatus y yo honestamente dije que estaba sano. Me creyó y seguimos disfrutando toda la noche. A la mañana siguiente fue a dejarme a mi casa, yo dejé muy claro que me la había pasado excelente.

Pasé días de angustia pensando que no me llamaría. Me mandó un mail una semana después invitándome a salir de nuevo. Salimos a cenar, toda la noche fue un flirteo más notorio. Caminamos un poco por la zona, y después fuimos a su casa. Todo paso igual pero ahora un poco más intenso, yo me atreví a ir un poco más alla. Le hice sexo oral. Dormimos juntos. A la mañana siguiente las cosas empezaron a ponerse calientes otra vez, ahora parecía que él me haría sexo oral. Y empezó el problema otra vez. Vió dos diminutos puntos blancos en mi pene, marcas que siempre he tenido y por lo tanto no pensé fueran necesario explicar. Se detuvo. Vio mi cara de molestia, dijo que simplemente era precavido, y yo le dije que me molestaba un poco, porque si yo ya había dicho honestamente que estoy sano, esperaba que me creyera. Le dije que temía que pensará que tenía una enfermedad y que no me hablaría más, dijo que no era así. Dejamos pasar el momento, no valía la pena terminar una gran noche con una discusión.

Me fue a dejar a mi casa, en el camino le traté de decir que me la paso muy chido con él y no nada más durante las cosas que hacemos en su casa, sino que disfruto mucho salir y platicar, conocerlo. Digo que traté de decirle porque parece que no me expresé correctamente en su idioma y lo que él entendió fue que le decía “nos la hemos pasado muy bien” en forma de despedida, me mostró su cara de preocupación, ¿Te estás despidiendo? No, no claro que no. Se estacionó. Nos despedimos rápido porque tenía que estar en la iglesia. Finalmente le dije que me llamara después.

C me trae loco, pero sufro por las siguientes razones. 1. Es la primera vez que una persona tan atractiva tanto en personalidad y físico que me gusta se fija en mi (él jura que le parezco muy atractivo) entonces tengo esa neurosis constante de que yo deje de gustarle. 2. El hecho de que sea psicologo me hace pensar que siempre me está analizando y me da miedo que se de cuenta lo embobado que me trae. 3. Su paranoia por las enfermedades, lo entiendo, y me demuestra que es una persona responsable, no lo culpo por detenerse conmigo si apenas nos conocemos tampoco es mi culpa haber estado enfermo y tener unas marcas que siempre han estado ahi, pero lo que me molesta un poco es que yo fui totalmente honesto cuando dije que estoy completamente sano. Y me duele esa mirada que me dio dos veces como diciéndome “estás enfermo, y eres un mentiroso”. Yo sé que me la debo de tomar tranquilo que simplemente estamos saliendo pero molesta el hecho de que no confíe en mi, y yo le he dicho que extrañamente yo confío plenamente en él.

No sé que pensar…

Opiniones?